Bajo solo

Aunque siempre fui un bajista que disfrutó de tocar en compañía de otros músicos, en determinado momento —y sin buscarlo a conciencia— empecé a tocar arreglos para el bajo solo.

Motivado principalmente, por las ganas de poder materializar muchas de esas canciones, que son parte del soundtrack de mi vida, o simplemente son temas que me impactaron al descubrirlos. Viviendo en Boston, y a falta de otros músicos para tocar temas de ese tipo ¨no-jazzísticos¨, traté de buscar la forma de tocar la melodía y el bajo juntos.

Después de encontrar formas, en ese estudio autodidacta,  para desenredarme los dedos, se abrieron mil posibilidades a la hora de darle cierta personalidad al arreglo en sí, y jugar con las voces que quedan en el medio entre el bajo y la melodía.

Pensar que después de estudiar música formalmente por muchos años, me vengo a dar cuenta que la mejor escuela, es sacar música de oído.

Yo soy de la filosofía de que uno es músico y uno es también el instrumento musical.

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Aquí les dejo un playlist con mis arreglos para bajo solo: http://www.youtube.com/playlist?list=PL4663C693AFAF076C

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¿Cómo llegué a Nueva York?

No sé.

A veces me pregunto – “¿Cómo llegué, de repente, a encontrarme viviendo en ésta jungla metálica de Nueva York?”.

En algún lugar de mi inconsciente, ya desde chico fantaseaba con la idea de vivir de la música en la ¨Gran Manzana¨.

Son locas las vueltas de la vida. Es como que viendo la foto desde lejos, pareciera todo ser más simple y tener sentido. Diferente al “día a día¨, en donde durante todos éstos muchos días invividuales, pasaron miles de cosas diferentes. Eso sí: se mantuvo un denominador común que incluía mucho esfuerzo y, por sobre todo, convicción. Creo que con eso, se llega a cualquier lado.

Sigo sin saber cómo llegue a ésta ciudad, y me gusta que sea así.

Aprender y viceversa

Me gusta la idea de que, después de dedicarse con profundidad a aprender determinados conceptos en la música, uno luego lo tiene que desaprenderlos para realmente incorporar todo eso en el sistema propio, que es único como una huella digital.

Y así terminar tocando con un lenguaje ¨aprendido y viceversa¨, o sea: con un sonido propio y original.

Un músico que toca un instrumento

Desde hace un tiempo vengo pensando en la idea de diferenciar ser un músico que toca el bajo, con la de ser un bajista que toca música. Hay una diferencia en el enfoque que parece sutil, pero es enorme. Me parece muy interesante.

Los músicos que más admiro son así: músicos que tocan el bajo (u otros instrumentos); podrían haber tocado cualquier instrumento, porque lo único que importa en realidad es la búsqueda de la expresión musical, todo lo demás ocurre por consecuencia.

Desde hace un tiempo, cuando empecé a estudiar —informalmente— batería y piano, me di cuenta de que a la hora de tocar, me alejo un poco del foco del bajo, y en mi mente se proyecta algo diferente: es como tocar, en vez de un bajo, un intrumento que mezcla elementos de la batería, del piano y de la voz. Suena complejo, pero es simplemente la idea de tener una ¨visión¨ musical un poco más alejada del instrumento pero conectada ,al mismo tiempo, con un panorama más amplio de la música.

Me gusta mucho como termina sonando el bajo cuando tengo ese enfoque, todo parece sonar en el lugar en donde tiene que estar.

Beatle manía

Los Beatles a mi me marcaron mucho.

Y fueron uno de los pocos grupos que constantemente escuché con la misma atención -casi religiosa- a través de los años. Desde mi infacia, revolviendo los discos de pasta de mis padres, pasando por mi adolescencia escuchando Sgt Peppers en stereo con unos parlantes de mis abuelos, hasta el día de hoy cuando toda su música e historia está a distancia de un ¨doble click¨.
Pienso que fueron grandes instrumentistas y virtuosos —más que nada por la misma palabra “virtud”: Crearon algo nuevo por haber estado en el lugar indicado, en el momento indicado, rodeados de la gente indicada. Una mezcla especial de mucho trabajo y talento junto. Creo que los Beatle-maníaticos como yo creemos en muchas cuestiones místicas, teorías de conspiración y demás, por lo tanto: ese encuentro en Liverpool tenía que pasar. Estaba escrito.

El concepto, el sonido de los Beatles dejó una huella enorme en la cultura musical del mundo; la química que tuvieron entre sí, y como aprovecharon su fama y exposición a favor de la buena música, la creatividad, y los mensajes de no-violencia es algo que admiro mucho. Y sus voces son impresionantes también, llegan.

Como buen Beatle-maníaco, estuve investigando bastante y en entrevistas escuché como ellos realmente admiraban a la música Motown (y el Rock n’ Roll) de esa época en Estados Unidos y, tratando de imitarla, se formó su propio estilo propio.

Lo que más me atrapa de los Beatles es como se fueron renovando una y otra vez, inventando estilos y sonoridades como ninguna otra banda lo hizo.
Qué groso que hayan existido, ¿no?  por todo lo que dejaron y siguen dejando.

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Comparto aquí un link en donde toco el disco ¨Hard day’s night¨ completo con mi bajo —por supuesto— Hofner: http://www.youtube.com/playlist?list=PL486DC9C8F636F8A7

En busca del sonido

Cuestión interesante la de la búsqueda del sonido o ¨el audio¨ propio.

En mi caso, creo que durante aproximadamente 8 años estuve sin saber muy bien de como funcionaba ¨aquello¨ del sonido en mi bajo; los misterios del EQ (ecualizador) en un amplificador, las vueltas de las perillas, las herramientas octagonales para calibrar el bajo y todo lo demás… En aquellos momentos ignoraba todo eso y, en cambio, me focalizaba solamente en lo que pasaba desde las cuerdas para afuera.

Luego de muchas conversaciones con grandes colegas bajistas me fui motivando a ir, de a poco, encontrándole la vuelta al audio. Cuando me compré mi primer bajo Sukop empecé a investigar mucho en la acción de las cuerdas, la elección de micrófonos, pre amplificadores, y las variantes de sonido que se pueden lograr con todo ésto.

En los últimos años me sumergí más en ese mundo. Motivado por esa curiosidad, construí un bajo Precision —lo armé con distintas partes que conseguí a muy buenos precios, ¡a fuerza de serrucho (literalmente) pude unir las partes de mi pequeño Frankenstein! Hoy en día, ese bajo es uno de mis instrumentos principales.

No hay apuro para investigar en el mundo del sonido, si a uno no le nace naturalmente desde el principio, llegará eventualmente; en mi caso tardó unos largos años.

¿Por la música o por la plata?

En mi caso, siempre toqué por la pasión inmensa que la música me genera.

Lo que sí me pasó, fue sentir que tenía que demostrarle al mundo que: ¨se puede vivir de la música¨, igual que como con cualquier otra profesión.

Tuve la inmensa fortuna de que mi familia me apoyó siempre en mi camino en la música, lo que dije antes fue un conflicto más con ¨el afuera¨;  La imágen errada que muchos tienen, generalmente por ignorancia, de lo que es la vida de un músico profesional (violento, hambriento, sucio, drogadicto, vago, etc…).

Esa pasión me fue llevando, desde los 15 años, a mis primeros trabajos profesionales en la música. A mi me sirvió como motivación para demostrarme a mí mismo —y por lo tanto, demostrarle al mundo– que podía seguir creciendo y continuar viviendo por la música y, por consecuencia, de la música.